Hoy es el día en que la ansiedad nos comió el alma y nos traicionó de cara. Después de tantos años con el miedo incontrolable refugiado entre cartones a medida amortajados con "el celofán de los días raros". Ese día apareciste tú, desde las sombras, iluminando con lo oscuro rincones y pasillos. Iluminando con destellos de tristeza nuestras caras pálidas. No conocías a nadie. Y aún así entonabas en el cuadro que pintabamos. El abuelo con los pies en polvorosa y todos desde sus ojos esperando la respuesta.
Sus pies andaban lejos.
Su cuerpo descansaba.
Y su mente no paraba,
y en susurros repetía:
-"Gracias por la visita.
Aquí todo es cortesía.
No tardes.Tengo prisa.
Ya he acabado con esta vida."
(Tráeme otra).
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