Se fue a dormir,
sabiendo que todo había quedado en el olvido.
El olvido que tantas noches desveladas,y copas envenenadas gastó.
El olvido que los demás no encontraron,
ni siquiera buscaron.
Y entonces entendió lo díficil que es callar,
y lo fácil que es ser faro de mar,
que ilumina y vigila, pero que
a veces se olvida de la niebla de la perfección.
Y dispara metralla desde las alturas,
contra la realidad apartada,
contra la realidad pasada.
Qué dificil es callar,
y que fácil la palabra
que desde fuera todos somos "el bueno"
pero cuando, por un día, comimos pecados.
parece que la vida de abstinencia
no sirvió para nada.
Solo fue alimento para bocas desesperadas
Qué dificil es callar,
qué fácil la palabra.
Laura Valero Tocohulat
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