
Miedo que aparece,
que te acecha en cada puerta.
Viviría a pesar de ti,
pero aún así mientes,
engañas y trepas.
Viviría con el miedo que me ronda,
que se acerca y se recrea.
Me maneja, me ata.
Miedo celoso de su angustia, egoísta.
Te entretiene en el no hacer nada,
mientras desvanece la ilusión del mañana.
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